viernes, 6 de enero de 2012

¿Mártires? ¿Qué es eso?


Vivimos tan cómodos en nuestras culturas occidentales, experimentando libertad de expresión que hablar de martirio es algo que no lo podemos concebir como una realidad. Muchas veces decimos que somos “perseguidos” por el evangelio y que sufrimos por la causa de Cristo. La realidad es tan distante como la tierra del Sol. No sabemos lo que es ser verdaderamente mártires en el sentido de llegar a la muerte o persecución por el evangelio. Ver nuestra familia entera ser quemada o torturada y nuestras hijas ser violadas ante nuestros ojos, tener que escapar de un lugar a otro porque nuestras vidas y familias corren peligro es algo que no tenemos la más remota idea de lo que es. El día de hoy estaba leyendo una noticia publicada sobre los países donde hay más persecución de acuerdo a el ministerio “open doors” (puertas abiertas) entiendo que alguien puede decir (como se que dicen) que el que Dios nos haya puesto en lugares mas cómodos o seguros es parte de su “soberanía” y que no es nuestra culpa. ¡Bonita excusa! Pero lo que si podemos y debemos hacer es orar por ellos y sus familias y ¿por qué no? Pedirle a Dios que mande obreros a esos lugares y si eso me incluye a mí, que así sea. Entiendo que la necesidad no determina el llamado, sino Dios. Pero sé que si hay algo que Dios desea es que toda criatura escuche el evangelio. La gran comisión sigue vigente.
Oremos por los países con persecución y que El Señor envía obreros a su Mies…


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