jueves, 10 de diciembre de 2009

DEMANDAN SEÑALES...

En el tiempo del Señor Jesús los líderes religiosos (entiéndase los guías espirituales de la nación) demandaban ver señal de él. Bastaban las señales múltiples que había llevado a cabo entre el pueblo. Pero, en realidad lo que ellos estaban diciendo no tenía que ver con señales, sino con saciar su ego y dar el visto bueno de que eran aprobadas por ellos y por lo tanto por Dios. Pero el Señor sabía perfectamente su corazón. Al referirse a ellos les dijo que eran una generación MALA Y APOSTATA (ADULTERA) y que la generación mala y apostata (adultera) demandaba señal y que la señal que tendrían era la del profeta Jonás. Jesús no iba a alimentar sus pretensiones carnales, egoístas y egocéntricas. Nunca lo hizo. Cuando fue presentado ante Herodes (este carnal y perverso adultero mandatario) que deseaba verle hacer alguna señal.

Lucas 23:8
Herodes, viendo a Jesús, se alegró mucho, porque hacía tiempo que deseaba verle; porque había oído muchas cosas acerca de él, y esperaba verle hacer alguna señal.

Se negó rotundamente y de hecho NADA LE RESPONDIO.

Lucas 23:9 Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió

De la misma manera el día de hoy El Señor no se presta para darle “espectáculo” al mundo o para entretener a la gente dentro de la Iglesia al más puro estilo de los magos baratos que andan en los circos “adivinando” que color de ropa tiene puesta tal y cual persona o prediciendo que carta de naipe tomó. Jamás en la escritura se nos dice que El Señor hizo señales y milagros como actos de espectáculo o de entretenimiento.
¿Qué sucede el día de hoy con nuestra generación? El día de hoy dentro de muchas de las iglesias evangélicas el deseo de la gente es ver algún tipo de “señal” como prueba de que Dios está con tal o cual persona y que todavía hace “señales y milagros” (tales como tapar muelas, ver diamantina o aceite en las paredes o biblias, convertir el agua en “vino”, “adivinar” lo que algún incauto hermano(a) está pensando, levitar, hacerlos caer, aparecer bisutería barata en las sillas, (llamadas gemas preciosas) etc.…..la lista es larga) que dicho sea de paso de señales no tienen nada en lo absoluto.

Pero el Señor sigue hablando las mismas palabras que le dijera a aquel discípulo que (como el día de hoy) tenía la mente cauterizada y que no sabía cuál era el camino por donde debían de seguir al maestro. A pesar de haber estado 3 años con él.

Juan 14:5
Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

No le satisfacía solo con saber. Tenía que ver, experimentar, tocar.

BIENAVENTURADOS LOS QUE NO VIERON, Y CREYERON

Juan 20:29
Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

De hecho las escrituras mesiánicas que predecían al Mesías decían de manera categórica y especifica que su ministerio no sería de espectáculo, diversión, entretenimiento o para satisfacer el morbo de unos cuantos. Si no, todo lo contrario.

Isaías 42:1
1 He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.
4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.

Como lo confirma el evangelio de Mateo 12:15-21.

15 Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos,
16 y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen;
17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:
18 He aquí mi siervo, a quien he escogido;
Mi Amado, en quien se agrada mi alma;
Pondré mi Espíritu sobre él,
Y a los gentiles anunciará juicio.
19 No contenderá, ni voceará,
Ni nadie oirá en las calles su voz.
20 La caña cascada no quebrará,
Y el pábilo que humea no apagará,
Hasta que saque a victoria el juicio.
21 Y en su nombre esperarán los gentiles.



No sería un ministerio de ruido, escándalo, tal como el día de hoy. A tal grado que muchos “ministros” le ponen su nombre a su ministerio. Por ejemplo vemos que algunos se llaman: evangelista fulano de tal “Ministerios”, “sanidades y prodigios” que en realidad lo único que demuestran son 3 cosas: 1) que efectivamente es SU ministerio y 2) un egocentrismo terrible y 3) una megalomanía impresionante.

El Señor lo dejo muy en claro. La generación MALA Y PERVERSA demanda señal, Herodes demandaba ver alguna señal, el día de hoy se quieren ver señales para dejar en claro que Dios sigue obrando.

Las señales siguieron a la clara exposición de la Palabra en el ministerio del Señor y de sus Discípulos tal y como Marcos lo dice:
Marcos 16:15-18
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.


Nunca se nos dice que debemos seguir las señales.
Pero si se nos dice que hubo personas que lo hicieron y su fin fue catastrófico y de la misma manera todos aquellos que ponen un énfasis en las señales, corren un grave peligro tal como este personaje llamado Simón. Este hombre ya tenía antecedentes de haber practicado la magia.
Hechos 8:9
Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.

Ya tenía un auditorio cautivo al que por mucho tiempo había engañado con su magia haciéndose pasar por algún grande.
Hechos 8:11
Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.

Y su falsa conversión (creyó solo de palabra) le hizo tener acceso a Felipe, que era un verdadero evangelista y hombre de Dios, y al ver las señales estaba atónito. (Que dicho sea de paso, nunca se nos dice que Felipe tuviera un ministerio con su nombre, o que juntara gente en estadios o que alardeara de los milagros o que pidiera “ofrendas o siembras” para SU ministerio, al contrario era un hombre sencillo y humilde que lejos de entretener predicaba la Palabra de manera clara y los milagros y señales le acompañaban. Y que cuando enviaron a Pedro y a Juan a supervisar la obra en Samaria jamás se ofendió.)
Hechos 8:13
También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe;
Y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.

Hechos 8:18
18 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,
19 diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.
20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.

Este era un hombre con deseos de poder, como muchos predicadores en la actualidad (y tal y como el día de hoy se está enseñando dando más énfasis en esto que en la clara exposición y la conversión real así como el fruto en la vida de las personas) pero, al final de la historia nos damos cuenta de que esto solo lleva a la perdición tal y como le sucedió a este falso creyente.
Hechos 8:20-23
20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.
21 No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.
22 Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón;
23 porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.
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